XXV Aniversario de la Peña "La Amistad" - Inicio de las Peñas
En el verano de 1973 la sociedad española experimentaba un importante deseo de cambio y de transformación social al que no permanecía ajena la villa de Cangas del Narcea. El inminente y deseable fin del anterior régimen hacía presagiar una convulsión general en las relaciones y formas, de vida que, hasta entonces y desde el año 1936, eran conducidas inexorablemente por la cultura oficial que emanaba del comportamiento ideológico del franquismo. En este contexto general discurrían y se desarrollaban las fiestas del Carmen donde, sin embargo, fueron manifiestos tímidos intentos de transformación que, en ocasiones, se enfrentaban al más rígido rechazo de las personas que venían manteniendo ciertos privilegios.
Como no podía ser de otra forma, la conversión de la llamada democracia orgánica en un Estado de Derecho, traería consigo un importante cambio en los festejos populares, aprovechando y recuperando los hábitos populares de organización de la sociedad, mientras que se desterraba al pozo del olvido la periodización de las fiestas que auspiciaba, bajo el manto del más ridículo folclorismo, las academias de la sección femenina y otros entes similares del régimen.

Peña El Arbolín
En esta situación de transformación social y del irredentismo de las nuevas generaciones, nació la Peña La Amistad fundada, como su propio nombre indica, por un grupo de amigos que por aquel entonces bailaban sobre la línea de la mayoría de edad, en un intento de hacerse con un lugar y con un tratamiento en igualdad con las peñas existentes por entonces en la noche del día 15, la peña El Arbolín y Barriga Hubiera, además de otras asociaciones similares.
La fundación de La Amistad, no solamente significó un revulsivo y abrió el camino a similares iniciativas en posteriores años, sino que también vino a cubrir el vacío que, por distintos motivos, habían dejado unos años antes con su desaparición las peñas el Lagarón, la Virgen del Carmen, la Forca y el Sarmiento, si bien estas dos últimas renacieron con diferentes pretensiones años más tarde.
La historia de las peñas canguesas se remonta, al menos, a 1931, cuando Ubaldo Menéndez Valito, que había regresado a su tierra natal después de una peregrinación en las américas, fundó junto a un grupo de amigos la peña El Arbolín. Estaba integrada exclusivamente por hombres, entre otros, Felipe Villamil, Chol, Lulín, Pacho Chichapán, y Basilio González, Terry, resultando visibles en las intenciones fundamentales de esta novedosa vertebración festiva las patentes y tradicionales formas de vivir de la sociedad canguesa de entonces y que perdurarma por largos aqos. Junta de amigos, comida y voladores, que compaginan y resultan difmciles de discernir con la religiosidad y tradición en las fiestas del Carmen y la Descarga.

Peña La Amistad
La guerra del 36 trunca todo tipo de armonía en la sociedad y también las expectativas de este grupo de cangueses que ven en el Arbolín la manera más tradicional de sentir y participar en los festejos carmelitas. El viejo Arbolín del Fuexo (un pequeño castaño), se queda por entonces sin su anual compañía hasta que a mediados de la década de los cuarenta el relevo generacional asume de nuevo la organización del Arbolín. Antón el carnicero, Julio Morodo, Dioni, Paco Tandes y Antonín de la puerta el sol son algunos de los nuevos artífices de este nuevo resurgimiento.
Este espíritu agrupacional bajo la enseña de una peña de voladores fue calando entre la juventud canguesa y propicia el nacimiento de la peña la Forca, que busca su asentamiento enfrente del Fuexo, como demostración de que la propia existencia de una peña siempre trae consigo la obligada referencia con respecto a las demás en una búsqueda de su propia idiosincrasia y de su reconocida identidad, todo ello de la mano de Marentes, Silvino, y Julito, entre otros.
Más tarde aparece la peña La Virgen del Carmen, titulación que no deja dudas del basamento de sus fundadores, y la peña El Sarmiento, que ocupa el espacio donde otrora cultivaba el conde Toreno su renombrado vino. La primera disparaba desde la terraza superior de la casa de Sandalio en los Nogales, siendo sus fundadores Luis el pintor, Gelo, y Pepe el del Blanco.
Son años sin una identificación popular y donde la propia vida de las peñas se reduce a la camaradería y al disparo de los voladores que pone a disposición de las peñas la Sociedad de Artesanos Nuestra Señora del Carmen que viene manteniendo la tradición del disparo de cohetería y fuegos de artificio en la noche de la víspera del Carmen. El puente roto resulta el escenario ideal para el disparo de carretillas y ruedas de fuegos artificiales que vierten sus encendidos restos sobre el cauce del río Narcea.
Con diferente simbología se van fundando nuevas peñas que van ocupando nuevos espacios y tiempos en los breves acontecimientos festivos. En estos nuevos parámetros la Parva reúne a un grupo de cangueses que desean potenciar el disparo de voladores en la procesión matinal del Carmen, mientras que el Voladorón busca la preparación y adecuación del espíritu y los oídos con el disparo de potentes barrenos durante la hora que antecede al disparo de La Descarga. Se suman al proyecto doce componentes, como los apóstoles, si bien eran trece personas integradas en la peña al reunir en una sola unidad los dos hermanos gemelos Chago y Tino.
Al igual que sucediera con El Arbolín, que por entonces ya había mantenido otro relevo generacional de manos, entre otros, de Arturo Marcos, Rodri, y Antón el bonito, la desaparición de la Forca anima a un grupo de jóvenes cangueses a recoger el testigo en el Cascarín, y en el año 1965, se funda la peña Barriga Hubiera, antológico título que tras muchas discusiones fue revelado por quién fue su presidente, Nel Cuesta. A Miguel Angel Quevedo, Arturo Pertierra, Falo, y Gión, no les dió tiempo a nuevas propuestas ante genial título.Suceden años de formalización, y estas dos peñas, junto a la peña el Lagarón y la Sociedad de Artesanos que mantiene la cena de socios la noche del día 15, con el apoyo de las correspondientes comisiones de festejos, son las encargadas de animar e iluminar la verbena de los Nogales.
En este ambiente festivo es donde las nuevas generaciones van reclamando su sitio en los festejos carmelitas, y donde irrumpe la peqa La Amistad que en su primer aqo accede al reparto de voladores. La creacisn de esta nueva peqa va a significar un nuevo y creador revulsivo entre el mundo de las peqas, ademas de propiciar en aqos sucesivos una proliferacisn de peqas de la pslvora sin precedentes hasta entonces.
A partir del aqo 1974 las tres peqas de la vmspera del Carmen reorganizan sus estructuras y la bzsqueda de fondos econsmicos para financiar importantes colecciones de fuegos artificiales da pii a una dinamica festiva que logra en escasos aqos que las mas importantes piroticnicas de Espaqa compitan con sus mejores productos en las riberas del Narcea. De las tiradas de fuegos conjuntas se pasa al disparo ordenado de cada peqa que logran lucir las zltimas novedades en el campo piroticnico y de luz.
Arrastrados por este ímpetu festivo y de tradición en el año 1975 nace al pié de la fiesta del Arbolón y San Pedro la peña la Alpargata Blanca, la cual recogió su título de las alpargatas que colgaban del burro que por entonces paseaban los organizadores de los festejos de San Pedro. José Santiago, Charly, Eduardito y Clavel fueron algunos de sus fundadores. Mientras el embrión de la peña el Cacho celebraba sus cenas en la Veguitina y se hacían notar con el lanzamiento de voladores y candelinas. Más tarde los esfuerzos del Cacho se centran en potenciar el disparo de voladores durante la procesión matinal de la imagen de Nuestra Señora del Carmen.
El incremento de los disparos de bomba y fuegos artificiales en la víspera del Carmen llevó a un grupo de amigos que, por su edad, habían vivido decenas de Descargas, el fundar en el verano de 1975, de la mano de Manolo Paz, la peña la Andolina con el propósito de contribuir directamente con el incremento de voladores que se disparan en la Descarga y que tradicionalmente viene organizando y financiando la Sociedad de Artesanos durante la procesión de la tarde de la Virgen del Carmen.
Esta amplia vertebración espontánea y festiva necesitaba un ente coordinador y que aglutinara nuevas experiencias. En este sentido, el día 2 de noviembre de 1978 se funda la Federación de Peñas de la Pólvora bajo el apostolado de potenciar y desarrollar la participación popular en todos los festejos patronales. Su primer presidente fue Cándido Puente, el Jefe, quién durante varios años adquirió una significación especial con la celebración de la popular y multitudinaria Procesión del Jefe. Sus penas fundadoras fueron por aquel entonces el Arbolín, el Voladorón, Barriga Hubiera, la Amistad, la Alpargata Blanca, el Cacho, y la Andolina. Posteriormente la dirección de la Federación pasa cada año a manos de una peña de manera rotativa, difuminando en buena medida su organización y potencial.
Este importante crecimiento en el número de peñas y, sobre todo, la notable participación de la juventud en la celebración de los distintos actos que vienen fornentando las peñas, se extiende como la pólvora entre las distintas generaciones lo que hace renacer nuevas iniciativas. La peña el Sarmiento revive entre sus cenizas en el año 1983, y desde entonces participa en la tirada de la noche del 15. Desde el año 1985 la peña l'Extruendu es la encargada de cerrar el espectáculo de colorido y fuegos artificiales de la víspera del Carmen con el disparo de una sonora colección de voladores de bomba.
La fuerza arrolladora y contagiosa de esta organización popular complementaria y paralela a la Sociedad de Artesanos, seguía manteniendo las pautas tradicionales de participación exclusiva de los hombres, por lo que no se hizo esperar una respuesta femenina. En el año 1984 un grupo de jóvenes estudiantes encabezadas por Mili y María del Estanco deciden romper con la exclusividad masculina y después de muchas deliberaciones fundan la peña la Mecha que inmediatamente se integra en la Federación de Peñas. Al mismo tiempo y por diferencias generacionales, de la mano de Conchita Mirín, nace la peña la Madreña, integrada también por mujeres que además de colaborar en actos festivos, participa junto a la Mecha en el disparo de una colección de fuegos artificiales la noche del Carmen.
En el año 1990 un grupo de mozas, casadas y solteras como les gusta pregonar, fundan la peña la Xarana y completan el actual triunvirato de los disparos de la noche del día de la patrona de Entrambasaguas.
Cada año que pasa el número de peñas va en aumento y tanto los espacios como los tiempos de los disparos y participación en este bullicio festivo, se recortan considerablemente. En este sentido el apretado calendario festivo obliga a las nuevas iniciativas que van surgiendo a buscar nuevos días para ejercitar sus actividades. En el año 1986 nace la peña el Xiringo que, como novedad, presenta que su disparo de bomba será el día 14 de julio, después de la lectura del pregón del Carmen.
La pujanza de este ambiente popular despierta nuevos proyectos que también se extienden a los festejos de Santa María Magdalena con la creación de la peña la Magdalena que la víspera y el día de la patrona disparan atronadoras descargas de voladores y barrenos.
La fiesta del Carmen concentra en pocos años bajo el ritual de los voladores a numerosas peñas que van transformando el originario sentido religioso en la más natural forma de entender los cangueses su tradición y devoción bajo la concepción de la pólvora. La manifestación de la Descarga es asociada en la tradición y en la participación conjunta de toda la sociedad en un rito festivo y anual que, bajo los auspicios de la Virgen del Carmen, congrega por unos minutos lo más genuino de los cangueses. Las peñas son su istmo y apéndice de continuidad y prolongación en el tiempo.
La consecución de una Descarga total que ponga punto y final a todo un año de trabajo y de ilusiones prendidas en el lazo carmelita reúne, en el año 1991, a un grupo de jóvenes bajo el título de peña el Refuerzo con el fin de potenciar, azn mas, el disparo de la Descarga. A la misma se incoporan integrante de peñas del día 15 y otros n es el reforzar la Descarga desde el barrio del Fuexo.
En la década de los años noventa esta manifestación popular continúa su acelerada progresión. En el año 1991 jóvenes, que en su mayoría habían participado en algunas peñas juveniles existentes hasta la fecha, fundan la peña la Esencia para participar en el disparo de fuegos artificiales de la noche del 15 desde el camino de Llamas. De esta forma la noche de los fuegos se consolida con el disparo de seis peñas que caminan, en un próximo futuro, hacía la irremediable tirada conjunta, como ya sucedió extraordinariamente en el año 1992.
Por otro lado la incursión de las mujeres en el mundo de las peñas propicia el nacimiento de sociedades mixtas. La peña el Magayu fue fundada en el año 1990, realizando su primer disparo la noche del 14 de julio de 1991 desde el prao del Molín. Cinco años más tarde entra en liza la peña la Carcasa.
Actualmente integran la Federación de Peñas de la Pólvora diecisiete peñas, quedando solamente al margen la peña la Magdalena. En sus diecinueve años de existencia sus objetivos se han centrado en fomentar y potenciar la participación popular en cada uno de los actos festivos, creando actividades que con el paso de los años se han convertido por derecho y aceptación en pasajes fundamentales de las fiestas del Carmen.
El comienzo de las fiestas se adelantó al día 14 de julio bajo el influjo del desfile de las peñas de la pólvora por las calles de la villa que es aprovechado para la lectura del pregón. Tres peñas son las encargadas de animar la jornada con el disparo de voladores y fuegos, seis la noche del día 15, cinco durante el día del Carmen y las tres femeninas por la noche.
Por su parte las peñas juveniles dedican sus esfuerzos, junto a la peña la Magdalena, a recordar que la patrona de la villa también es merecedora del recuerdo de los cangueses con el disparo de fuegos artificiales la noche del 21 de julio y con el disparo de descargas de voladores durante la procesión de la patrona por las calles de la villa.
Pero las peñas no son solamente voladores y farturas. En su afán de confraternidad y de hacer partícipes de sus desvelos al más amplio número de convecinos, organizan y participan en acontecimientos festivos, culturales, deportivos y recreativos.
El vistoso desfile de las peñas del día 14 de julio o por las calles de la villa, como anticipo y presentación de lo que se avecina en los siguientes días, el posterior reparto entre la población del bollo y el vino, el campeonato inter-peñas de fútbito, el concurso de masas corales, la carrera de madreñas, y la participación en la Cabalgata de Reyes, son sólo algunos ejemplos de la participación de las peñas integradas en la Federación, o bien del esfuerzo a título individual.
Los recursos económicos para financiar todo este derroche de ilusiones procede en exclusiva de las aportaciones de los socios de las peñas que, a lo largo de del año, se dedican con ventas de lotería, rifas, camisetas, obsequios de recuerdo, etc., a recaudar los fondos necesarios para una brillante y más popular celebración festiva. Más de mil personas con un único fin: el disfrutar en toda su extensión y explosión de las fiestas del Carmen y de la Magdalena de la mano de la ya casi centenaria Sociedad de Artesanos, madre de todas las Descargas.
(Contenidos extraidos del libro XXV aniversario de la Peña La Amistad)
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Peña La Amistad - Cangas del Narcea |
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